Vivienda

Happy people

Con poco margen de tiempo y sin tocar muros estructurales, el reto de esta reforma estaba claro: repensar esta vivienda de manera sencilla, pero sin renunciar al carácter y personalidad del hogar.

La nueva distribución abre por completo la zona de día: salón, cocina y comedor fluyen en un espacio único, conectado con un estudio que puede aislarse mediante dos puertas correderas ocultas dentro del tabique.

Todo el programa se orientó hacia la fachada para maximizar la luz natural. Durante el derribo, surgió una sorpresa: apareció la bóveda catalana, que recuperamos para ganar altura y alma en el espacio.

En la entrada, un volumen curvo guía la transición hacia la zona de noche de forma suave y natural.

La paleta de blancos se combina con azules y mostaza, mientras que los materiales nobles —roble, lino y algodón— junto con una iluminación cuidada en cada rincón, completan un interior funcional, cálido y lleno de vida.

Una reforma de vivienda pensada para disfrutar, tal como lo hacen sus habitantes: con alegría y confort.