Vivienda

Cozy place

Con apenas 45 m², este apartamento se concibió como un refugio turístico funcional y acogedor. El reto principal era abrir el espacio y permitir que la luz natural lo recorriera con libertad. Para lograrlo, derribamos una pared maestra y unificamos cocina, comedor y salón en un ambiente abierto y sereno.

El baño, amplio y luminoso, se transformó en un espacio conectado al vestidor, pensado para fluir con comodidad y ligereza.

Los tonos neutros y el blanco aportan luminosidad y calma a todo el apartamento. En el pasillo, unas lámparas circulares dispuestas de forma orgánica marcan un acceso sutil, con ritmo y personalidad.

El resultado de la reforma es un apartamento pequeño sencillo, pero cuidado al detalle, con una estética atemporal y cálida. Un espacio pensado para sentirse bien, desconectar y disfrutar de una estancia tranquila en la ciudad.